Preguntas frecuentes

Causas

Actualmente una parte importante de la investigación va dirigida a intentar establecer las causas de la enfermedad, aunque por el momento queda mucho por descubrir en este sentido. 

Se sabe que la enfermedad es más común en edades avanzadas, pero se desconocen los factores desencadenantes de los cambios característicos que se producen en el tejido cerebral de quienes la padecen. Se sabe que estos cambios cerebrales están asociados al envejecimiento, pero también que no son parte del proceso normal de envejecimiento. En algunos casos, estos cambios se producen en una edad relativamente temprana.

Son raros los casos en los que una anormalidad genética pueda ser causa de la enfermedad. La opinión general es que los genes únicamente contribuyen a aumentar la susceptibilidad de una persona a padecer la enfermedad. Parece que, al menos en algunos casos, hay factores ambientales que contribuyen a desencadenar la enfermedad.

Lo que está claro es que el alzhéimer no es infeccioso y que no está causado por un infra o sobreuso del cerebro. Aunque a veces la enfermedad se manifiesta tras un periodo de estrés o preocupación, no se cree que estos estados emocionales sean su origen. Tampoco se cree que un traumatismo o una operación puedan desencadenarla.

Así pues, todavía no se conoce la causa principal. Sí se sabe que se trata de una enfermedad edad-independiente, es decir, es más frecuente cuanto mayor se es, y que existen muchos más factores que influyen en su génesis. 

Se desconocen las causas que provocan el alzhéimer, por lo que es difícil hacer una prevención. Si bien es cierto, existen factores de riesgo modificables, no modificables y unos factores protectores que aunque no estén suficientemente aprobados, tenerlos en cuenta puede reducir la incidencia de la enfermedad.

Entre los factores de riesgo no modificables está la edad. La incidencia se mantiene estable hasta los 65 años, a partir de ahí aumenta al 7%, y a partir de los 85 años al 50%. Otro factor de riesgo es el género, ya que las mujeres tienen más riesgo de padecer demencia debido a que viven más años. Y por último, los antecedentes familiares y los factores genéticos relacionados con la enfermedad de Alzheimer.

Entre los factores de riesgo modificables están los relacionados con el riesgo vascular (colesterol, diabetes, tensión arterial alta). También existen otros factores como el tabaquismo, la obesidad, la anemia y la depresión.

La mayoría de los casos de alzhéimer no son de transmisión genética. Si un miembro de la familia padece la enfermedad de tipo no genético, el riesgo entre sus familiares es aproximadamente tres veces más alto que el riesgo para una persona de edad similar que no tiene historia familiar de la enfermedad. Se cree que en estos casos los genes pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad, pero que no la causan directamente. 

Signos y síntomas

Mucha gente mayor no se da cuenta de que su memoria no es tan bueno como antes. Por ejemplo, tienen dificultad para recordar el nombre de personas conocidas, lo que iban a comprar o qué iban a hacer. Esto no significa que estén empezando a desarrollar alzhéimer. Una persona que habitualmente es olvidadiza todavía puede recordar detalles relacionados con el asunto que ha olvidado. Así, puede olvidarse del nombre de su vecino, pero sabe que la persona de la que está hablando es su vecino. Las personas con alzhéimer olvidan no sólo detalles, sino el contexto completo. Pueden incluso tener problemas tales como cambios de comportamiento y pérdida en la capacidad para llevar a cabo las actividades de la vida diaria.  

Afecta a cada persona de forma distinta. Aunque la enfermedad tiende a seguir el mismo patrón (un deterioro progresivo de las capacidades cognitivas y funcionales a lo largo de los años), su impacto va a depender del estado del que parte la persona. Personalidad, condiciones físicas y situación social son factores importantes.

Algunas personas con alzhéimer no tienen problemas de salud añadidos, mientras que otras tienen otras discapacidades que pueden hacer mucho más difícil su cuidado. Hay personas que cuentan con una situación socio-económica confortable, mientras que otras han de hacer frente a problemas familiares y financieros.

El curso de la enfermedad no va a ser exactamente igual en dos pacientes. Esta puede avanzar más rápidamente en unos que en otros, y nadie va a experimentar los mismos signos y síntomas.

Síntomas iniciales:

  • Mostrar dificultades con el lenguaje.
  • Experimentar pérdidas de memoria significativas, mostrando problemas sobre todo con la memoria a corto plazo.
  • Desorientarse en el tiempo y en el espacio.
  • Perderse en lugares familiares.
  • Tener dificultades a la hora de tomas decisiones.
  • Perder iniciativa y motivación.
  • Mostrar signos de depresión y agresividad.
  • Mostrar una pérdida de interés en sus aficiones y pasatiempos.

Síntomas medios:

  • Se vuelve muy olvidadiza, especialmente con los asuntos recientes y los nombres de las personas.
  • No se las puede arreglar viviendo sola sin problemas.
  • Es incapaz de cocinar, limpia, hacer la compra.
  • Necesita ayuda para su higiene personal, incluyendo ir al servicio, bañarse o lavarse.
  • Necesita ayuda para vestirse.
  • Tiene dificultades cada vez mayores para hablar.
  • Muestra varias anormalidades de comportamiento, tales como agresividad sin que medie provocación o seguir constantemente al cuidador por toda la casa.
  • Puede experimentar alucinaciones.

Síntomas avanzados:

  • Tener dificultades para comer. 
  • No reconocer a sus parientes, amigos y objetos familiares.
  • Tener dificultades para comprender o interpretar cualquier cosa.
  • Ser incapaz de orientarse en su propia casa.
  • Tener dificultades para caminar.
  • Sufrir incontinencia total o parcial.
  • Mostar comportamientos inadecuados en público.
  • Estar confinado a una silla de ruedas o a la cama. 

Diagnóstico

Tres razones:

  • Porque así se puede excluir la posibilidad de que los síntomas tengan una causa distinta tratable más fácilmente.
  • Porque permite a los miembros de la familia, a los amigos y, si es posible, a la propia persona afectada por alzhéimer hacer planes de futuro.
  • Porque se puede dar a la persona los cuidados y tratamientos más adecuados, sobre todo teniendo en cuenta que los actuales tratamientos farmacológicos no curan, sólo enlentecen el desarrollo de la enfermedad.

Se puede diagnosticas a través de la biopsia cerebral. Sin embargo, en raras ocasiones se llega a efectuar, ya que por medio de otras técnicas como las derivaciones de la neuroimagen (TAC cerebral, resonancia magnética cerebral, spect, pet) junto con electroencefalograma, analítica sanguínea y, entrevista clínica se puede llegar a un diagnóstico muy aproximado.

Aunque depende de diversos aspectos, sobre todo de los cuidados, podría decirse que el tiempo de supervivencia estará alrededor de quince años.

Tratamiento

No existe un tratamiento curativo de la enfermedad, pero sí se dispone de tratamiento farmacológicos y no farmacológicos que ralentizan la progresión de la enfermedad.

Los tratamientos farmacológicos son específicos para el tratamiento sintomático de la Enfermedad de Alzheimer: dirigidos a paliar los síntomas cognitivos y los dirigidos a la neurotransmisión, respecto a los tratamientos no farmacológicos tienen como objetivo mejorar aspectos relacionados con la cognición, la capacidad funcional, el control de los componentes inadecuados y el estado de ánimo.

Un paciente con este tipo de dolencia puede estar en su hogar hasta el último día de existencia; no existe necesidad de sacarlo de él. Todo depende de que tenga los cuidados necesarios: sanitarios, humanos y ambientales para que esté bien atendido.

Cualquiera que conozca la enfermedad en su extensión y conozca también sus límites. Un profesional imprescindible será su médico de cabecera, quien habrá conocido desde siempre sus problemas de salud. En el cuidado diario serán muy útiles especialistas como terapeuta ocupacional, fisioterapeuta, psicólogo, enfermera o auxiliar psicogeriátrico.