Demencia

Estas aquí Home » Demencia

¿Qué es?

Antes de definir lo que es la enfermedad de Alzheimer es preciso concretar qué es una “demencia”. A lo largo de los siglos, el término de demencia fue usado con diversos significados. Derivado del latín (“de”, privativo y “mens”, inteligencia), la historia atribuye a Esquirol (siglo XIX) la diferenciación entre retraso mental y demencia. Fue a principios del siglo pasado cuando estos cuadros se definen como un síndrome general que afecta las facultades del entendimiento, recuerdo y comprensión. Este concepto tan amplio se propagó incorporándose a la terminología psiquiátrica hasta que se acotó en parte cuando Morel describe la demencia precoz en 1856.

Definiciones actuales

En la comunidad médica se emplea el término  “demencia” para describir a los pacientes con trastornos de la capacidad intelectual. Es importante señalar que la demencia no es un trastorno normal del proceso de envejecimiento. Los trastornos de demencia son provocados por procesos patológicos anormales y pueden afectar tanto a las personas jóvenes como a los ancianos.

La Real Academia Española define demencia como “locura, trastorno de la razón”. En la acepción de Medicina y Psicología, se define como el “deterioro progresivo e irreversible de las facultades mentales que causa graves trastornos de conducta”. Así, el término demencia se aplica al deterioro progresivo del conjunto de las funciones intelectuales (memoria, atención, juicio y capacidad de razonamiento) y a los consiguientes trastornos de la conducta.

¿Cuándo sospechar que existe demencia?

La mayoría de las personas han olvidado alguna vez algún nombre, citas o lugares. Estos olvidos no tienen nada que ver con el inicio de la enfermedad. Una persona que padece demencia puede perderse en lugares conocidos, olvidar nombres de familiares cercanos, y no recordar cómo vestirse, cómo leer o cómo abrir una puerta.

La demencia es un síndrome de deterioro cognitivo progresivo y es lo suficientemente severo como para interferir funcionalmente en la vida social, laboral, familiar y personal del paciente.

Aparte de los trastornos de la memoria, característica central de la demencia, deben cumplirse los siguientes requisitos para el diagnóstico clínico de la demencia:

  • No debe haber trastorno del nivel de conciencia.
  • Deben verse afectadas además, dos o más de las siguientes áreas de la cognición: lenguaje, atención, capacidad de abstracción del juicio y razonamiento, percepción, cálculo matemático, praxias (habilidad para realizar pequeñas tareas y movimientos específicos en respuesta a un estímulo adecuado), gnosias (capacidad cognitiva para reconocer e interpretar los estímulos sensoriales), etc.
  • Generalmente se presentan cambios en la personalidad, trastornos en la esfera afectiva y síntomas psicóticos asociados.

Síntomas

Los siguientes síntomas deben hacernos sospechar la existencia de una demencia:

  • Pérdida progresiva de la memoria.
  • Incapacidad de concentración.
  • Disminución de la capacidad para resolver problemas y de la capacidad de juicio.
  • Confusión severa.
  • Alucinación, ilusiones.
  • Sensibilidad o percepción alteradas.
  • Deterioro del reconocimiento (agnosia) de objetos o personas familiares o mediante los sentidos.
  • Patrones alterados de sueño (insomnio, necesidad de dormir más, cambio del ciclo sueño-vigilia).
  • Deterioro del sistema motor o de la destreza motora (apraxia) que se manifiesta en una incapacidad para reproducir figuras geométricas, para imitar posiciones de las manos, para vestirse, en cambios al caminar o movimientos desadaptados.
  • Desorientación tanto temporal como visual-espacial con incapacidad para interpretar claves ambientales.
  • Trastornos específicos del aprendizaje y para resolver problemas, incapacidad para generalizar, pérdida del pensamiento abstracto, deterioro de la capacidad para calcular o incapacidad para aprender.
  • Déficit de memoria: problemas con la memoria a corto plazo (incapacidad para recordar nuevas cosas) o problemas con la memoria a largo plazo (incapacidad para recordar el pasado).
  • Ausencia o deterioro de la capacidad del lenguaje (afasia) que puede manifestarse en incapacidad para comprender el lenguaje, incapacidad para leer (alexia), incapacidad para escribir (agrafia), incapacidad para hablar, incapacidad para formar palabras, incapacidad para nombrar objetos (anomia) o enunciación deficiente o discurso inapropiado o palabras malsonantes, incapacidad para repetir una frase, repetición persistente de frases y otros deterioros del lenguaje.
  • Cambios de personalidad (irritabilidad, ansiedad, depresión, indecisión, egocentrismo, inflexibilidad, humor o conducta inadecuados, retraimiento de la interacción social, incapacidad para desenvolverse o interactuar en situaciones personales o sociales, incapacidad para conservar el empleo, disminución de la capacidad para cuidarse, disminución del interés por las actividades vitales diarias.
  • Falta de espontaneidad.

¿Qué causa una demencia?

Las causas de la demencia se agrupan en dos grandes grupos: degenerativas y vasculares, pero existen otras causas también muy frecuentes en el origen de una demencia.

Problemas degenerativos

Es irreversible el deterioro progresivo de los procesos cognitivos cuando la demencia es el resultado de una enfermedad degenerativa. La más común de las demencias irreversibles es la enfermedad de Alzheimer. Otras enfermedades degenerativas que también pueden provocar demencia son la demencia con cuerpos de Lewy, la enfermedad de Parkinson, la corea de Huntington y la enfermedad de Pick.

Entre otras causas del deterioro intelectual están los derrames cerebrales (apoplejías), la anoxia (falta de oxígeno en el cerebro), la enfermedad de Creutzfeld-Jakob, la enfermedad de Binswanger, el SIDA y la esclerosis múltiple.

La enfermedad de Alzheimer es una entidad muy heterogénea que puede ser causada por mutaciones en los cromosomas 21, 14 y 1 así como por factores que aún no conocemos. Las variaciones clínicas son comunes e incluyen la edad de inicio, velocidad de progresión, patrones neuropsicológicos y la presencia de síntomas neuropsiquiátricos.

Aunque no conocemos la causa de la enfermedad de Alzheimer, existen pruebas convincentes de que la edad, las mutaciones genéticas y la presencia de un alelo de apolipoproteína E4 son factores de riesgo importantes.

Problemas vasculares

Puede presentarse deterioro intelectual cuando ocurren una serie de pequeños derrames cerebrales. Aunque, por lo general el daño provocado por los pequeños derrames cerebrales es irreversible, las placas ateroscleróticas pueden recibir tratamiento médico para evitar que ocurran futuros derrames. El paciente puede mejorar si se toman medidas en una etapa precoz.

Otras causas

Reacciones a medicamentos

Los ancianos que toman medicamentos prescritos pueden presentar reacciones adversas, entre ellas la confusión. Todos los medicamentos, incluidos los que se venden sin receta y los remedios botánicos, deben autorizarse por el médico para reducir la posibilidad de efectos secundarios adversos.

Angustia

La depresión y los grandes cambios en el régimen de vida, como la jubilación, el divorcio o la pérdida de un ser querido, pueden afectar la salud física y mental. Debe consultarse al médico en caso de acontecimientos graves que provoquen angustia.

Trastornos del metabolismo

Se trata de diversos problemas, entre lo que destacan la disfunción renal, la disfunción hepática, el desequilibrio electrolítico, las enfermedades del hígado y los trastornos del páncreas. Pueden provocar estados de confusión, así como trastornos del sueño, el apetito y las emociones.

Problemas visuales y auditivos

Los trastornos no diagnosticados de la visión o la audición pueden provocar respuestas inapropiadas. Dichas respuestas pueden interpretarse falsamente como demencia, porque la persona no puede percibir correctamente los estímulos del entorno o comprender lo que escucha.

Deficiencias alimenticias

El déficit de vitamina B puede causar trastornos cognitivos. Debe prestarse especial atención a los pacientes que muestren dificultades para masticar, deglutir o digerir los alimentos. La pérdida del gusto y el olfato, la falta de apetito y las dentaduras postizas mal ajustadas pueden conducir a deficiencias alimenticias.

Anomalías del sistema endocrino

El hipotiroidismo, el hipertiroidismo, los trastornos paratiroideos y las anomalías de las glándulas suprarrenales pueden provocar un estado de confusión que se asemeja a la demencia.

Infecciones

Entre los ancianos pueden presentarse infecciones que propician la aparición súbita del estado de confusión. Los estados de confusión provocados por infecciones suelen responder al tratamiento.

Hematoma subdural

Pueden formarse coágulos en la superficie del cerebro que provocan la acumulación de líquidos que ejercen presión sobre el cerebro. Dichos coágulos pueden tratarse mediante el drenaje del líquido antes de que se produzca un daño permanente.

Hidrocefalia de presión normal

Se interrumpe el flujo y la absorción del líquido cefalorraquídeo, que se produce en el cerebro. Cuando el líquido no se absorbe correctamente, se acumula dentro del cerebro y genera presión. Puede intervenirse quirúrgicamente para drenar el líquido cefalorraquídeo con el fin de aliviar la presión.

Tumores cerebrales

Los tumores en el cerebro pueden provocar deterioro mental. La cirugía permite extirpar los tumores benignos pero en los demás, la combinación de cirugía, radiación y quimioterapia pueden mejorar el estado del paciente.

Lesión cerebral traumática

Los traumas producidos por una caída o accidente pueden provocar cambios en la personalidad, los procesos cognitivos y la conducta. Debe prestarse especial atención a todo golpe en la cabeza. Las lesiones de la cabeza deben ser examinadas por el médico especialista.